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El 'boom' del fracking convertirá a EEUU en exportador neto de petróleo en cuestión de meses

 

La producción de shale oil (petróleo de esquisto) ya supone más del 60% de toda la producción de crudo en EEUU. Este tipo de petróleo extraído mediante la técnica del fracking (fracturación hidráulica) está a punto de convertir a la primera potencia económica del mundo en un exportador neto de petróleo y derivados: saldrán más barriles de EEUU de lo que entran.

Según la Agencia de la Energía de EEUU ese día llegará a finales de este año o principios de 2020. La producción de shale oil supera los 8 millones de barriles por día (mbd), con regiones tan prolíficas como la Cuenca Pérmica, que ya bombea cerca de 4 mbd, el doble que Noruega y casi el triple que Venezuela. Contando el crudo convencional y el shale oil, la producción ronda los 11,9 mbd, dejando a EEUU como líder destacado en el bombeo mundial de crudo, algo que no ha permitido todavía al país ser exportador neto como Arabia Saudí o Rusia. La primera economía del mundo todavía consumo más crudo del que produce

 

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Hablando estrictamente de petróleo crudo (la materia prima que se extrae del subsuelo), EEUU aún tiene parte del camino por recorrer para ser autosuficiente. Las importaciones netas son de 4,5 mbd, una caída importante si se tiene en cuenta que en junio de 2005 las importaciones netas fueron de 10,7 mbd.

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Sin embargo, las importaciones netas de petróleo crudo y otros productos petrolíferos (gasolina, destilados, diésel o queroseno) han caído hasta los 700.000 barriles por día frente a los 13 mbd que se llegaron a alcanzar durante 2005. Esta diferencia respecto al petróleo crudo se debe a que por cada barril de 'oro negro' se logra una mayor cantidad de productos refinados por los aditivos que se añaden en el proceso. Hay que tener en consideración que EEUU tiene la mayor capacidad de refino del mundo.

 

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Los últimos datos muestran que EEUU está exportando sólo 2,5 mbd de petróleo crudo (hasta 2015 no podía exportar crudo). Sin embargo, las exportaciones de crudo y otros productos petrolíferos superan los 8,2 mbd, mientras que las importaciones en este mismo apartado apenas superan los 9 mbd, lo que deja a EEUU al borde de ser un exportador neto de petróleo y derivados.

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La proliferación de la industria del shale oil ha cambiado de forma importante la estructura del mercado de petróleo. Más allá de que EEUU se haya convertido en el mayor productor de crudo del mundo, lo más importante es que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha perdido parte de la influencian que han ejercido históricamente sobre los precios.

No obstante, la OPEP todavía controla alrededor del 30% de la producción mundial de crudo, una cantidad que se incrementa hasta casi el 45% si se suman los países que colaboran de forma estrecha con el cártel (Rusia sobre todo). Este peso podría ir disminuyendo a medida que las exportaciones (y la producción) de crudo de EEUU sigan ganando peso y el mundo vaya reduciendo la intensidad en consumo de crudo en favor de las energías alternativas.

 

El propio Banco Central Europeo explicaba esta situación en unos de sus últimos boletines mensuales. "Aunque la OPEP y otros destacados productores que cooperan con esta organización ahora tienen un papel algo menos relevante, siguen influyendo considerablemente en la evolución de los precios del petróleo".

Arabia Saudí y sus socios aún "desempeñan un papel importante", pero su influencia es muy inferior a la de antaño. "Con todo, la estrategia de la OPEP de reducir los precios en 2014 y 2015 no consiguió expulsar del mercado de forma permanente a la producción de petróleo no convencional de Estados Unidos, lo que sugiere que, en horizontes de largo plazo, la capacidad de esta organización para estabilizar los precios en torno a los niveles deseados ha disminuido". EEUU y el fracking tienen gran culpa de esto. 

 

 

Autor: Vicente Nieves

Fuente: ElEconomista.es

 

SUBE EL PRECIO DEL PETRÓLEO GRACIAS AL OPTIMISMO COMERCIAL Y EL DESCENSO DE PRODUCCIÓN DE EE.UU

 

Los precios del petróleo suben este lunes tras conocerse que Estados Unidos y China podrían estar a punto de llegar a un acuerdo comercial y ante los indicios de que los yacimientos de Estados Unidos están frenando la producción.

Los futuros de petróleo del West Texas Intermediate de Nueva York suben un 0,84% o 47 centavos hasta 56,27 dólares a las 13:43 horas (CET).

Mientras, los futuros de Brent, referencia para los precios del petróleo fuera de Estados Unidos, avanzan un 0,85% o 55 centavos hasta 67,39 dólares, apartándose de los máximos de tres meses registrados en 65,62 dólares.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente chino, Xi Jinping, podrían sellar un acuerdo comercial oficial en su reunión de en torno al 27 de marzo, en vista de los avances en las conversaciones entre ambos países, informaba el domingo el Wall Street Journal.

Ambos países parecen cercanos a llegar un acuerdo que frenaría los aranceles de Estados Unidos sobre unos 200.000 millones de dólares en productos chinos, pues Pekín se está comprometiendo a implementar cambios económicos estructurales y a eliminar las represalias en forma de aranceles sobre los productos estadounidenses.

A los traders les preocupa que la prolongada disputa comercial pueda tener un impacto negativo en las dos mayores economías del mundo —particularmente en la de China, el mayor importador de petróleo del mundo—, lastrando la demanda de la materia prima.

Los inversores también respiraron de alivio después de que los últimos datos semanales de Baker Hughes indicaran que las empresas energéticas de Estados Unidos redujeron la semana pasada el total de yacimientos activos hasta registrar mínimos de casi nueve meses, lo que indica que la producción nacional empieza a moderar su crecimiento.

Sin embargo, algunos analistas mantienen la cautela ante la advertencia de Barclays(LON:BARC) este fin de semana de que la producción de petróleo de Estados Unidos probablemente se incrementaría en la segunda mitad de este año.

Por otra parte, en el Nymex, los futuros de gasolina se disparan un 1,03% hasta 1,7481 dólares por galón a las 13:45 horas (CET), mientras que el carburante para calefacción sube un 0,69% hasta 2,0149 dólares por galón.

Por último, los futuros de gas natural suben un 0,03% hasta 2,860 dólares por millón de unidades térmicas británicas.

 

Fuente: investing.com

Trump baja los precios del petróleo con un solo tuit

Horas después de que el presidente de EE.UU. publicara en Twitter que los precios del crudo eran "demasiado altos", se registró una caída notable de los mismos.

 

 

Los precios del petróleo han caído drásticamente en un solo día, después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, se hubiera quejado este lunes en su cuenta de Twitter de los precios "demasiado altos" del crudo y ha instado a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a "relajarse y calmarse".

De acuerdo con los datos comerciales de la Bolsa de Nueva York (EE.UU.), los futuros del barril de petróleo Brent para entrega en abril para las 11:53 (hora local) habían disminuido hasta los 64,83 dólares, lo que representa 2,29 dólares menos que al final de la sesión anterior.

 

Por otra parte, a la misma hora el precio del petróleo WTI había caído hasta los 55,29 dólares, mientras que el precio más alto que ha tenido durante esta jornada de negociaciones alcanzó los 57,51 dólares. La mayor caída del WTI durante la jornada en comparación con el costo del 22 de febrero representa 2,18 dólares.

Horas antes, el mandatario estadounidense a través de su cuenta personal de Twitter señaló que "los precios del petróleo están subiendo demasiado". "OPEP, por favor, relájese y cálmese. El mundo no puede experimentar una subida de precios. ¡Frágil!", ha escrito.

 

Esta caída se registra después de que el pasado 30 de enero los precios del crudo subieron más de un 2% después de las sanciones impuestas por EE.UU. contra la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

 

Fuente: actualidad.rt.com

 

 

 

El no del Congreso a los PGE frena la subida del diésel

El “dieselazo”, tal y como lo calificó ayer Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, durante su intervención en el debate de Presupuestos Generales del Estado (PGE) se queda, por el momento, en el limbo. A las 12:44 de hoy, los votos de 191 diputados de, entre otros grupos parlamentarios, Partido Popular, Ciudadanos y los nacionalistas, han tumbado las cuentas que el Gobierno socialista de Pedro Sánchez había dibujado para este año 2019. Unas cuentas que recogían la subida del impuesto al diésel con el objetivo de equipararlo al de la gasolina.

El incremento hubiera supuesto para los conductores con un vehículo diésel 3,8 céntimos más por litro de combustible, con los que el Ejecutivo preveía aumentar la recaudación en 670 millones de euros.

No obstante, al Gobierno todavía le queda la posibilidad de aprobar esta subida empleando -una vez más, y ya van cerca de 30-  la vía del Real Decreto Ley, que tendría que ser convalidada a posteriori por el arco parlamentario. Sin embargo, de confirmarse la convocatoria de elecciones generales anticipadas para el próximo 28 de abril, la lógica hace que esta opción sea poco probable. Primero por lo impopular que acompaña al anuncio de cualquier subida de impuestos que, por norma general se traslada a los precios de los bienes y servicios. Segundo, por los efectos que tendría en la economía tanto de los consumidores como de los profesionales que emplean sus vehículos para ejercer su actividad.

Junto al sector de la automoción, el colectivo de autónomos es precisamente el que más se beneficiará de que no se lleve adelante esta medida. En torno a 200.000 profesionales afiliados al RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos) emplean este tipo de vehículos, entre ellos repartidores, mensajeros, visitadores médicos o los 20.000 agentes comerciales que recorren una media de 50.000 kilómetros al año y que hubieran tenido que soportar un sobrecoste superior a los cinco millones de euros cada año.

 Fuente: autonomosyemprendedores.es

El precio del petróleo evidencia la derrota de la OPEP en su 'guerra' con el fracking de EEUU

 

A mediados de 2014, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) comenzó a inundar el mercado de petróleo hundiendo los precios para ganar cuota de mercado y expulsar a los productores menos eficientes de EEUU, principalmente a los que extraen shale oil (petróleo de esquisto) a través de la técnica del fracking. La OPEP quería recuperar el dominio del mercado para ejercer el mayor control posible sobre los precios, pero casi cinco años después se puede concluir el mercado ha cambiado y los precios se ajustan más a los costes de producción.

 

La OPEP incrementó su producción desde unos 32,6 millones de barriles por día (mbd) en abril de 2014 hasta los 34,5 mbd un año después. El precio del crudo llegó a caer por debajo de los 30 dólares y los productores de EEUU se resintieron. Las petroleras de la primera potencia del mundo dejaron de abrir nuevos pozos, redujeron la producción de los menos rentables y muchas se declararon en quiebra.

 

 

 

La OPEP había ganado la primera batalla, pero cuando el precio del crudo volvió a rondar los 55-60 dólares, el crédito volvió a fluir y las firmas de EEUU volvieron a incrementar el bombeo poniendo techo al precio del 'oro negro' y obligando a la OPEP a cambiar de táctica y apostar por los recortes de producción para sostener unos precios mientras que la era del petróleo siga viva.

 

Ahora, tras un puntual repunte hasta los 86 dólares en octubre de 2018, el precio del petróleo se mueve en una horquilla que tiene un suelo en los 50 y el techo en los 70 dólares (sin perjuicio de que estos niveles se superen de forma puntual). EEUU produce cada vez más petróleo y gana cuota de mercado, mientras que la OPEP se resiste a reconocer que su influencia en el mercado es infinitamente menor que hace 10 años. A pesar de los recortes y la debacle de producción en Venezuela, el crudo se encuentra levemente por encima de los 60 dólares el barril, muy lejos de los 140 dólares que marcó en 2008.

 

 

El Banco Central Europeo (BCE) en su boletín mensual dedica un artículo a esta novedosa situación para un mercado que tradicionalmente ha carecido de competencia. "Aunque la OPEP y otros destacados productores que cooperan con esta organización ahora tienen un papel algo menos relevante, siguen influyendo considerablemente en la evolución de los precios del petróleo".

Aunque el BCE reconoce que Arabia Saudí y sus socios aún "desempeñan un papel importante", su influencia es muy inferior a la de antaño. "Con todo, la estrategia de la OPEP de reducir los precios en 2014 y 2015 no consiguió expulsar del mercado de forma permanente a la producción de petróleo no convencional de Estados Unidos, lo que sugiere que, en horizontes de largo plazo, la capacidad de esta organización para estabilizar los precios en torno a los niveles deseados ha disminuido".

En el largo plazo, el precio del petróleo se mantendrá, de media, en precios 'razonables', lo que no quiere decir que puedan existir picos al alza o a la baja

 

Los economistas del instituto monetario argumentan que "la revolución del petróleo no convencional ha contribuido a limitar las presiones al alza de los precios del crudo, ya que la producción de EEUU suele aumentar cuando los precios superan los niveles de break-even".

Ahora mismo, los pozos operativos en EEUU pueden ser rentables con el crudo en unos 30 dólares por barril, no obstante "para la explotación de nuevos pozos, los productores necesitan que los precios sean más elevados".

El artículo del BCE sentencia que la entrada de los productores no convencionales ha supuesto un giro importante para el funcionamiento histórico del mercado de petróleo: "La revolución del petróleo no convencional ha cambiado la estructura del mercado de crudo. Ahora, las estrategias de la OPEP deben tener en cuenta la reacción endógena de los productores de petróleo no convencional".

La competencia del shale oil ha reducido la capacidad de los productores tradicionales (OPEP y Rusia) para llevar los precios a niveles elevados en horizontes de largo plazo. Los precios pueden tocar los 86 dólares como ocurrió en octubre del año pasado, pero en periodos prolongados de tiempo el precio medio tenderá a acercarse a los costes de producción. "Al mismo tiempo, el proceso de adaptación de las estrategias de la OPEP a esta nueva competencia ha introducido cierta volatilidad en los precios del crudo en los últimos años, también durante la segunda mitad de 2018", aseguran desde el BCE.

 

 

Autor: Vicente Nieves Fuente: ElEconomista.es

 

 

El petróleo marca su mejor enero desde 1983 impulsado por los recortes de la OPEP y la Fed

 

El petróleo está a punto de cerrar su mejor mes de enero desde 1983. Aunque los precios siguen estando relativamente bajos respecto a los máximos alcanzados en junio de 2008 (140 dólares el barril), la subida porcentual experimentada en este mes ha sido cercana al 20%.

 

 
 

Este ascenso muestra que los recortes en la producción de la OPEP y sus aliados han empezado a surtir efecto, mientras que la "prudencia" de la Fed ha impulsado a los mercados, ha mejorado las expectativas de crecimiento y han puesto techo a la fortaleza del dólar.

Aunque los futuros en Nueva York no presentaban grandes cambios a comienzos de la sesión de este jueves, el rebote de enero alcanza casi el 20%, la mayor subida para este mes desde 1983. La Fed dejó entrever este miércoles que las subidas de tipos han terminado por el momento, algo que ya se preveía y que ha permitido que el dólar levante el pie del acelerador, dando un respiro al petróleo.

La semana pasada, las importaciones estadounidenses de crudo de Arabia Saudí han caído a su nivel más bajo desde octubre de 2017 , mientras que el ministro de energía ruso, Alexander Novak, ha asegurado que el país ya ha comenzado a recortar gradualmente la producción este mes e intentará aumentar el ritmo de las reducciones en febrero.

El petróleo West Texas, índice de referencia del crudo en EEUU, ha recuperado parte del terreno perdido en el último trimestre de 2018, cuando cayó casi 40%. La grave situación para los países que dependen de los ingresos del crudo llevó a la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados a embarcarse en una misión para reducir la producción.

Los problemas en Venezuela

A estos recortes se suma la crisis en Venezuela que amenaza con limitar aún más los suministros, mientras que se mantiene el telón de fondo de la guerra comercial entre Estados Unidos y China que sigue siendo fundamental para las perspectivas de la demanda.

Las sanciones de EEUU contra Venezuela constituyen un "embargo petrolero de facto" y "no pueden sino apoyar los precios", asegura Tamas Varga, analista de PVM Oil Associates.

El precio del West Texas está cerca de los 55 dólares, frente a los 45 en los que cerró diciembre. En la jornada presente se anota una subida de cerca del 2%. Por otro lado, el precio del Brent supera los 62 dólares por barril frente a los 53,8 en los que cerró diciembre del 2018 con alzas del 1,5%

 

 

FUENTE: eleconomista.es

EEUU se plantea sancionar el petróleo de Venezuela

Encallada en una crisis histórica, Venezuela acapara hoy la mayor parte de las miradas de la comunidad internacional. Países tradicionalmente amigos de la oposición venezolana, como Colombia o Brasil, reconocieron con rapidez a Juan Guaidó como presidente de la república. También lo hizo Estados Unidos, que se antoja un actor clave para entender lo que pueda ser de Venezuela a partir de ahora.

 

¿Por qué? Por el petróleo. Pese a las tibias relaciones diplomáticas entre ambos países, el nexo económico es sustancial. Estados Unidos importa el 39% del crudo extraído en Venezuela. Es su principal comprador, en una economía ampliamente dependiente de los productos derivados del petróleo (alrededor del 80% de sus exportaciones). Numerosas refinerías estadounidenses dependen del barato producto venezolano.

 

Las sanciones. Maduro ha roto todo lazo diplomático con Washington. La Administración Trump sopesa sanciones (o acciones) que aíslen (y empeoren) aún más a la calamitosa economía venezolana. Sin embargo, esto podría tener un coste a escala nacional. Estados Unidos aún no es autosuficiente, pese al sustancial crecimiento del fracking, y la repentina detención de las importaciones venezolanas podría aumentar sus precios del petróleo.

Venezuela es el cuarto país del que más crudo importa Estados Unidos. Alrededor de 500.000 barriles que, de desaparecer, tendrán consecuencias.

 

 

Fuente: m.magnet.xataka.com

 

Más gigantes del petróleo se unirán a la plataforma Vakt para el comercio de materias primas energéticas

 

Chevron, una de las mayores corporaciones energéticas multinacionales de Estados Unidos, y otras dos grandes compañías energéticas se han unido a Vakt, una plataforma blockchain con sede en el Reino Unido para el comercio de productos energéticos. Reuters informó sobre el desarrollo el 16 de enero.

Junto con Chevron, Total, una multinacional francesa líder en la integración de petróleo y gas, y la importante refinería India, Reliance Industries, se han convertido en miembros de la plataforma Vakt.

El artículo destaca que el acuerdo es un paso hacia operaciones logísticas más rápidas y seguras. La plataforma Vakt, respaldada por la tecnología blockchain Quorum, de JPMorgan, pretende convertirse en una plataforma de transacciones digitales que transformaría el negocio del petróleo en todo el mundo.

Thomas Waymel, jefe de comercio y transporte de Total, resaltó en un comunicado:

"Total ha estado apoyando las iniciativas de la industria para digitalizar los procesos de poscomercio de la carga durante algún tiempo."

A finales de año, las principales compañías petroleras del mundo, como BP, Shell y Equinor, acordaron unirse con grandes bancos y casas comerciales para establecer la plataforma Vakt, impulsada por blockchain, para el comercio de productos energéticos, como informó Cointelegraph el 12 de noviembre.

Más tarde, en noviembre, se anunciaron los primeros usuarios de Vakt, entre ellos las ya mencionados BP, Equinor, Shell, así como Gunvor y Mercuria, escribió Cointelegraph el 29 de noviembre.

En septiembre del año pasado, un grupo de los principales bancos y actores de la industria, entre ellos Shell, anunció una plataforma diferente basada en blockchain para financiar el comercio de materias primas.

 

 

 

Fuente: es.Cointelegraph.com

Los cinco factores que afectarán al crudo en 2019

El petróleo ha experimentado una dura caída en el último trimestre de 2018, pero no está claro que se vaya a mantener en estas cifras durante este año. Eso dependerá de la evolución del pacto de la OPEP o la demanda global. El precio del petróleo se ha desplomado casi un 40% en el último trimestre después de avanzar otro 40% entre febrero y septiembre del año pasado. Y la volatilidad se ha prolongado durante los días de Navidad, con bruscas subidas y bajadas en casi todas las sesiones de las últimas dos semanas. Nadie se fía de ninguna previsión en el mercado del crudo en este momento y cualquier dato, por irrelevante que parezca, hace saltar las alarmas entre los inversores, tanto para vender como para comprar. ¿Por qué? Porque hay dos grandes fuerzas contrapuestas: un fuerte exceso de suministro y un grupo de países que tratan de achicar este desfase. Y en esta partida de póker todavía hay muchas cartas que están tapadas y que van a ser determinantes para que la balanza se incline en una u otra dirección, tales como el cumplimiento del pacto petrolero, los efectos de las sanciones a Irán o la evolución de la demanda global. Aunque por el momento las previsiones de los analistas apuntan a un entorno de precios moderados, el tablero se podría dar la vuelta en cuestión de semanas.

 

1 - El alcance del pacto petrolero. La organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y algunos socios externos, como Rusia, México o Kazajistán, llegaron a un pacto el mes pasado para recortar el suministro de crudo en 1,2 millones de barriles al día. Con ello, pretendían compensar el exceso de suministro en el mercado global que, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), habría rondado esta cifra en caso de no haber acuerdo. Sin embargo, hay ciertas dudas respecto al grado de cumplimiento del acuerdo y su alcance. Por un lado, algunos de los países han incrementado fuertemente su producción en los últimos compases del año, registrándose récords históricos de bombeo en Arabia Saudí y Rusia (después de asegurar en septiembre que no lo harían) lo que disminuye el compromiso que se puede esperar de terceros países. Por otro, hay varios países que han quedado exentos del ajuste porque su situación es muy complicada (Libia, Irán y Venezuela) que podrían incrementar su producción si las cosas mejoran, como sucedió el año pasado en Libia, por ejemplo. Todos estos países podrían resultar una sorpresa tanto al alza como a la baja. Además, la cifra pactada podría quedarse corta, como apuntan los analistas de Citi o Rystad Energy. Estos últimos señalan que el cártel y sus socios tendrán que dar una nueva vuelta de tuerca al recorte en su reunión de abril, y tendrán que restar otros 700.000 barriles al día para poder equilibrar el mercado.


2 - El impacto del embargo a Irán. Uno de los factores que podría hacer que este acuerdo se quedara corto es la dificultad para medir el efecto del embargo impuesto por Estados Unidos a Irán. Tras el anuncio de las sanciones a las exportaciones, los precios del petróleo comenzaron a subir, debido a que muchas empresas paralizaron sus inversiones en el país islámico por la incertidumbre, lastrando la producción. Sin embargo, paradójicamente la cotización cayó meses después, ya que Arabia Saudí y Rusia inundaron el mercado durante unos meses para evitar un shock y al mismo tiempo Washington anunció que pospondría seis meses el embargo para los principales compradores de petróleo iraní, de forma que no hubiera escasez de petróleo en el mercado y los precios no se dispararan. Esto ha llevado la incertidumbre hacia delante, a mayo, cuando las sanciones se extenderán a todos los países. A esto se suma también la dificultad de predecir el suministro en Libia, que depende mucho de cómo evolucione la guerra civil en el país.


3 - El aumento del 'fracking' en Estados Unidos. Otro de los grandes puntos de tensión en el mercado es Estados Unidos, donde la producción consiguió este verano liberarse del cuello de botella que se había producido en los oleductos de Texas. Al cierre del año pasado, el país extraía 11,7 millones de barriles al día, 900.000 barriles más que en 2017. Sin embargo, hay dudas sobre la capacidad del sector para seguir creciendo una vez alcanzadas estas cifras y, sobre todo, con unos precios bajos que no incentivan la inversión. Y eso, a pesar de que esta tecnología ha mostrado una gran capacidad para reducir costes en los últimos años. De hecho, el nivel de bombeo se ha mantenido estancado en los últimos meses, quizá debido a este último factor. Un problema añadido es que la presión sobre el fracking es enorme, tras la paralización de las inversiones en terceros países durante los últimos años, por lo que la AIE calcula que esta tecnología tendría que sumar tanta producción como toda Rusia a lo largo de los próximos siete años para evitar la escasez de suministro. Aunque este déficit no se haga patente ya en 2019, el hecho de que el riesgo se empiece a atisbar en el horizonte podría provocar subidas en la cotización.


4 - La recuperación de las inversiones en terceros países. La subida de los precios del petróleo en 2018, hasta los 86 dólares por barril de Brent, llevó a la recuperación de muchos proyectos de inversión en ciertos países que no forman parte de la OPEP y sus aliados. En el conjunto del mundo, las inversiones petroleras crecieron en torno a un 5% con respecto al año anterior, una cifra apoyada por la existencia de algunos yacimientos que se habían explorado años atrás y que se habían quedado sin desarrollar por falta de demanda. Sin embargo, el descenso de los precios en los últimos meses ha avivado el temor a que parte de estos proyectos se cancelen o se demoren, debido a que dejarían de ser rentables en el nuevo entorno, algo especialmente problemático para los pozos situados en aguas profundas.


5 - El comercio internacional y la demanda global. Por último, la ralentización de la demanda global es cada vez más evidente, dado que se están apagando todos los grandes motores de crecimiento. Estados Unidos acusa el final de los estímulos fiscales, mientras que Japón y la Unión Europea padecen sus peores datos desde 2014. Además, China también se ha visto muy golpeada, ya que el la inversión pública se ha visto insuficiente como para tirar del crecimiento y el consumo está muy retraído, debido entre otras razones a la debilidad de la confianza de los ciudadanos por la guerra comercial desatada por Donald Trump. De hecho, este conflicto empieza a pasar factura a la industria, que esta semana dio a conocer un fuerte descenso en la entrada de nuevos pedidos en diciembre. Además, el frenazo se puede extender a otros países del sudeste asiático, América Latina y África, ya que las fábricas chinas son grandes compradoras de las materias primas y los bienes intermedios de estas zonas. Todo ello, en un contexto de guerra arancelaria, daña las transacciones comerciales internacionales, que son un componente clave de la demanda de petróleo, lo que puede amplificar el desfase entre la oferta y la demanda. Hay que tener en cuenta que la OPEP y la AIE han rebajado considerablemente sus previsiones de demanda para este año a lo largo de los últimos meses y, si esta tendencia se mantiene, será difícil evitar una mayor caída de los precios del crudo.

 

Fuente: www.expansion.com

Qatar anuncia su salida de la OPEP

Qatar ha anunciado este lunes su intención de abandonar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a partir del próximo 1 de enero, según ha informado la agencia de noticias estatal, QNA. Su ministro de Energía, Saad al Kaabi, ha justificado este paso por la intención de Doha de impulsar su papel internacional y planear estrategias a largo plazo. La decisión, que ha sorprendido a los observadores, parece mezclar el crudo con la turbulenta política de Oriente Próximo.

“Qatar ha decidido retirarse de la OPEP con efecto desde enero de 2019 y esta medida ha sido comunicada a la OPEP esta mañana”, ha declarado Al Kaabi durante una conferencia de prensa en Doha, la capital de ese rico Estado árabe.

 

 

El ministro ha dicho que la decisión no está vinculada al boicoteo económico y político que desde junio del año pasado le impone Arabia Saudí, el líder de hecho del cartel petrolero, y otros tres países árabes aliados de aquel (Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto). No obstante, algunos observadores apuntan a una voluntad de distanciarse de esos vecinos.

Al Kaabi ha añadido que va a acudir a la reunión de la OPEP prevista los próximos jueves y viernes en Viena. En ella se espera que los miembros y otros países invitados como Rusia traten la posibilidad de reducir la producción para impulsar el precio del barril que en las últimas semanas ha caído desde los 80 dólares hasta el entorno de los 50.

Aunque es el mayor exportador de gas licuado del mundo, Qatar siempre fue un productor menor de crudo y su peso en las decisiones de la OPEP era pequeño. Por lo tanto el impacto de su retirada del cartel, al que pertenecía desde hace 57 años, será sobre todo político.

Al Kaabi ha manifestado que su país va a concentrarse en la industria gasística, que le proporciona el grueso de sus ingresos, que para 2018 están estimados en 93.000 millones de dólares (unos 82.000 millones de euros). Doha anunció el año pasado planes para aumentar su producción de gas de 77 millones a 110 millones de toneladas anuales para 2024.

 

Fuente: ElPais.com

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