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Los inconvenientes de utilizar gasolina low cost que perjudican a tu coche

 

Como consumidores tenemos que hacer frente a la subida constante de algunos productos de consumo que son más que necesarios. Es el caso por ejemplo de la luz o también de la gasolina, pero en este caso puede que la solución de muchas personas sea la de elegir aquella que cuesta menos lo que podría ser todo un error a la larga. Veamos a continuación, cuáles son los inconvenientes de utilizar gasolina low cost que perjudican a tu coche.

Los inconvenientes de utilizar gasolina low cost que perjudican a tu coche

Aunque la subida de la gasolina es a veces de pocos céntimos, esto puede traducirse en un gasto elevado si tenemos en cuenta el tanque en el que repostamos, así como la cantidad de litros con los que llenamos el depósito del coche. Por ello es importante saber donde repostar y más si tenemos que coger el coche a diario.



De este modo, si sabemos elegir bien es posible que incluso podamos ahorrarnos hasta 5 euros en gasolina, pero por otro lado está la cuestión de la gasolina low cost sobre la que siempre surge la duda si es o no perjudicial para nuestro coche. Pero lo cierto es que no tiene porqué ser mala para nuestro vehículo. De hecho, como cualquier otro carburante que encontramos en las gasolineras o estaciones de servicio de nuestro país, la gasolina considerada low cost, está regulada por la Ley de Hidrocarburos y la gestiona por la misma empresa, CLH, que el resto de gasolina. Por ello, cualquier combustible que se encuentra en las diferentes gasolineras del territorio español es de la misma calidad.

La única diferencia tendrá que ver  con el modo que en el que empresas y marcas de gasolineras presentan su producto. Es decir, la gasolina perteneciente a empresas que son más caras tendrá aditivos que en todo caso lo que van a hacer es mejorar el rendimiento del motor, mientras que la más barata ofrece el carburante simple.



Otra diferencia es que las gasolineras que venden gasolina «low cost», como la que solemos encontrar en los supermercados suelen tener un servicio limitado con respecto al resto de gasolineras convencionales. Es decir, son de autoservicio o no tienen personal, lo que facilita que puedan ofrecer gasolina a un precio más bajo.

¿Y los carburantes modificados?

En el caso de la gasolina low cost tenemos que marcar una tercera diferencia ya que nada tiene que ver con los llamados carburantes modificados dado que estos sí que pueden ser bastante perjudiciales para nuestro coche. No son legales, dado que no cumplen los requisitos mínimos de calidad, por lo que no solo no se pueden vender sino que tampoco se pueden distribuir así que debemos evitarlos a toda costa.

¿Cuáles son los tipos de carburantes?

Por último, tenemos que hablar de los tipos de carburantes que podemos encontrar para repostar nuestro coche si bien seguro que ya sabrás que podemos encontrar gasolina con varios nombres como gasolina 95 o 98 o  gasolina E85 pero que tienen además distintos precios. Sin embargo en este caso no podemos elegir la que sea más barata sino que aquella que requiera el motor de nuestro coche. En ese sentido por ejemplo para un turismo es mejor elegir la gasolina 95, mientras que a un deportivo le irá mejor la 98.

 

 

Fuente. okdiario.com

12 céntimos es la diferencia de precio entre gasolinera automática y tradicional

El precio en las gasolineras automáticas y las tradicionales varía 12 céntimos por litro, según Aesae

La diferencia del precio medio en España entre las gasolineras automáticas y las tradicionales es de 12 céntimos por litro, según la Asociación Nacional de Estaciones de Servicio Automáticas (Aesae).

La diferencia de precios, publicados en el Geoportal del Ministerio para la Transición Ecológica correspondientes al último día de agosto en las distintas provincias, oscila entre los dos céntimos y los veinte, según revela el estudio.

Tarragona es la provincia donde más pueden ahorrar los consumidores a la hora de elegir la estación, ya que la diferencia media es de 21 céntimos por litro entre las gasolineras automáticas y las tradicionales. Le siguen Vizcaya con una diferencia de 18 céntimos, Huesca (17 céntimos), Barcelona, Girona y Lleida (16 céntimos).

Por otro lado, las provincias que presentan una menor diferencia de precios son Baleares (2 céntimos) Asturias, Córdoba, Orense y Palencia con 7 céntimos en gasolina 95, y Guipúzcoa, Cáceres, Córdoba y Huelva en gasoil, que apenas llega a los 8 céntimos.

Las gasolineras automáticas suponen ya el 12,5% del mercado, y gracias a la presión competitiva que generan, ayudan a bajar el precio en las zonas por los clientes que la utilizan y también por el efecto positivo sobre los precios que ejercen en la zona.

 

Fuente: Europapress

El Gobierno se despreocupa (y no hará nada) de la subida de la gasolina y del diésel

El PSOE y Unidas Podemos están bastante preocupados (aunque no hagan mucho para evitarlo) por la subida de la luz; pero nada por la escalada del precio de la gasolina y del diésel. Hace un puñado de años, que el litro de la 95 sin plomo fuera sinónimo de 1,50 euros el litro era cosa de Reino Unido y otros países donde el poder adquisitivo era mayor. Ahora, mientras que los sueldos no han cambiado nada en España (en todo caso, a la baja), el precio de la gasolina y del diésel está disparado ante la inacción del Gobierno. La realidad es que ni al PSOE ni a Unidas Podemos les preocupa lo más mínimo que el litro del combustible esté disparado porque «ayuda» a la electrificación del país. Si a esto le añadimos que cuanto más alto esté el combustible, más dinero recauda el Estado, miel sobre hojuelas. Esto sin tener en cuenta el impuesto sobre el diésel que espera aplicar el Ejecutivo en no más de dos años vista.

El precio del combustible en agosto de este año se ha disparado. El precio de la gasolina ha vuelto a subir la segunda semana de agosto un 0,2 %, situándose en niveles que desde 2013 no se registraban en un mes de agosto, mientras que el gasóleo, que sube tan solo un 0,1 % respecto a la semana anterior, afronta su agosto más caro desde 2014. La realidad es que llenar el depósito es más caro que nunca y los precios son propios de países del norte de Europa, donde el poder adquisitivo es mucho mayor. Pero al Gobierno no le preocupa absolutamente nada que el combustible esté tan disparado. Si alguien tiene quejas, Pedro Sánchez le enseña el concesionario más cercano para que se compre un eléctrico (a pesar de que la luz también está más cara que nunca, literalmente).

Según los datos difundidos este jueves por el Boletín Petrolero de la Unión Europea (UE), la gasolina se vende a una media de 1,419 euros el litro, mientras que el gasóleo lo hace a 1,270 euros, pero la realidad es que no es raro acudir a la Repsol más cercana y encontrarse con que el litro de 95 está a 1,50 euro y el de 98 a más de 1,60. Pero al Gobierno le parece incluso bien que el precio del combustible esté tan alto. Total, así los españoles se forzarán a abandonar los motores de combustión para comprarse un eléctrico y así contaminar menor.

Teniendo en cuenta que una de las medidas de efecto más impopulares del presidente del Gobierno aún no se ha llevado a cabo, que ahora suba el precio del combustible no es del todo una mala noticia. Sánchez quiere aplicar una tasa al diésel que iguale los impuestos de este combustible con el de la gasolina. Actualmente, del precio del gasoil, el 46% son impuestos que se llevan las arcas públicas, mientras que del precio de la gasolina, el 54% son tasas. La idea que impondrá el PSOE es que el porcentaje de impuestos del diésel será el mismo que el de la gasolina, algo que hará que el precio del litro del gasoil se dispare a 1,50 euros, tal y como está ahora la 95. Esto se aplicará antes de que acabe la legislatura, según detallan fuentes del PSOE. Concretamente, en otoño de 2022, aunque la fecha de momento sigue siendo orientativa.

Llenar el depósito de combustible es mucho más caro que nunca mientras que los sueldos siguen igual. La factura de la luz amenaza con subir considerablemente y la vida en general es mucho más cara y el Gobierno no sabe muy bien cómo reaccionar. El PSOE tiene varios frentes abiertos y el del precio del combustible no es uno de ellos. La idea de electrificar el parque móvil español es una obsesión para los socialistas que creen que esto será parte de su legado para los españoles. El problema es que los coches eléctricos están muy caros y el Gobierno no sabe cómo empujar a los ciudadanos a que se compren un coche para el que no hay ni siquiera una infraestructura decente que sostenga su movilidad.

LOS SOCIALISTAS TE DARÁN AYUDAS PARA LA COMPRA DE UN VEHÍCULO ELÉCTRICO

No hay ni puntos de recarga suficientes ni el bolsillo de los mileuristas está preparado para asumir el coste de 35.000 euros de media de un coche eléctrico con autonomía suficiente como para hacer frente a los de gasolina. El plan del PSOE es doble. Al igual que algunos padres optan por ofrecerles a sus hijos un premio si aprueban todas y un castigo si suspenden, los socialistas te darán ayudas para la compra de un vehículo eléctrico (Plan MOVES III) a la par que te penalizará el precio del combustible que uses (especialmente si es el diésel tan estigmatizado estos últimos años).

A nivel global, la gasolina ha marcado su precio más alto desde la semana del 31 de julio de 2014, y el gasóleo desde la semana del 5 de noviembre de 2018. En pleno periodo vacacional, marcado normalmente por un aumento en la movilidad y más este año que aún hay resaca de la pandemia (que no nos ha abandonado) y del confinamiento, el precio de la gasolina es ya más de un 3% más alto que la semana del 21 de junio, cuando empezó oficialmente el verano, y el precio del gasóleo ha crecido un 2,6%.

La cosa es que ni Podemos ni el PSOE piensan hacer nada para controlar su escalada. Ellos son más partidarios del transporte público, de imponer peajes en todas las autopistas y autovías españolas y en definitiva de tomar todas las medidas necesarias para que el ciudadano medio se sienta seducido de no coger su coche particular porque contamina. En la misma línea de los comentarios del ex candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid Ramón Espinar y el intentar convencer a los españoles que no usen el aire acondicionado, el PSOE y Podemos entienden que es necesario cambiar de costumbres y no coger tanto el coche. Sea como sea, que suba el precio del combustible no es una mala noticia para ningún dirigente del Gobierno. De hecho, sobre el papel, ganan hasta más dinero. ¿Qué hay de malo?

 

 

Fuente Moncloa.com

El principio de una nueva era: los dos mayores gigantes petroleros de EEUU se apuntan a fabricar combustibles sintéticos

Dos de las mayores petroleras de EEUU, Exxon Mobil y Chevron, están mirando hacia los combustibles sintéticos o e-fuels en un intento por atraer créditos fiscales y emprender una renovación de su negocio dentro de los biocombustibles.

Según ha publicado Reuters, las compañías están investigando cómo producir diésel y gasolina procedentes de energías renovables y combustible de aviación sostenible, sin disparar su gasto, claro.

¿La esperanza para los motores de combustión?

El objetivo de estos dos gigantes petroleros es procesar materias primas de origen biológico, como aceites vegetales y biocombustibles parcialmente procesados, ​​con derivados de petróleo para producir los biocombustibles.

Quieren hacerlo, claro, en las instalaciones que ya poseen para no tener que gastar miles de millones de dólares en reconfigurar los procesos de producción, y atrayendo los jugosos incentivos gubernamentales, puesto que la producción de combustibles renovables es más cara que la fabricación de gasolina convencional.

Según explica la agencia de noticias, Exxon quiere reutilizar sus refinerías para producir biocombustibles, con el objetivo de producir más de 40.000 barriles por día de e-fuels a un costo competitivo para 2025.

De hecho, Exxon se ha asociado con Porsche para desarrollar el llamado "Esso Renewable Racing Fuel", un e-fuel con bajo contenido de carbono que se pondrá a prueba en las pistas de Porsche Mobil 1 Supercup.

Chevron, por su parte, está investigando cómo hacer funcionar esas materias primas a través del cracking catalítico, un proceso del refino del petróleo que consiste en la descomposición termal de los componentes del petróleo en presencia de un catalizador.

Así, un coche gasolina o diésel que funcione con e-fuel tendría las mismas emisiones CO₂ que un coche eléctrico. Es decir, sería un coche de cero emisiones al utilizar e-fuel, devolviendo la esperanza al motor de combustión.

Pero hay contras, y es que el proceso de producción de combustibles sintéticos es muy ineficiente y convierte, en el mejor de los casos, la mitad de la energía de la electricidad que se ha gastado para ello en combustibles líquidos o gaseosos.

En España empresas como Repsol ya se han subido al carro de las renovables: promete producir 250.000 toneladas de biocombustibles en su complejo en Murcia.

La petroleras saben que deberán cambiar hacia un modelo de negocio basado en activos verdes (o inversiones relacionadas con bajas emisiones de carbono) y alejarse del volátil mercado del crudo si quieren sobrevivir.

 

 

Fuente: Motorpasión

Llenar el depósito vale 14 euros más que el verano de 2020

El precio de la gasolina y el diésel se han disparado este verano y marcan registros históricos no vistos desde 2014: la gasolina se ha encarecido casi un 22% en un año y llenar un depósito de 55 litros cuesta hasta 14 euros más que en agosto de 2020. Este hachazo del precio de los carburantes se suma al de la luz, en niveles históricos.

Según los datos oficiales del Boletín Petrolero de la Unión Europea, el precio medio del litro de gasolina se sitúa ya en 1,427 euros, en máximos desde finales de septiembre de 2014.

Por su parte, el precio del gasóleo, también disparado, alcanza ya los 1,273 euros el litro, en niveles máximos desde noviembre de 2018.

 

Estos encarecimientos se traducen en que llenar el depósito en esta primera quincena de agosto es casi un 22% más caro que hace un año en el caso de la gasolina y casi un 20% más elevado en el caso del gasóleo.

El presidente de la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), Fernando Móner, ha calificado de "inadmisible" la "enorme subida del precio del diésel y el sin plomo" y ha reclamado al Gobierno que ponga freno de una manera rápida a este abuso y que no sea de una forma coyuntural". 

 

En declaraciones a 20minutos, Móner ha considerado "muy preocupante" la situación que están sufriendo las familias españolas. "En primer lugar porque esta situación de subida de los combustibles se produce en el momento de mayor uso del mismo y resulta inadmisible que no podamos disfrutar de un periodo de vacaciones que nos hemos ganado durante los últimos 365 días", subraya para remarcar: "Y si lo hacemos es pagando una cantidad mucho mayor que hace un año por llenar los depósitos de nuestros vehículos".

En segundo lugar, el presidente de CECU ha denunciado que "este encarecimiento tan importante no viene acompañado de una subida proporcional del precio del barril de petróleo. No entendemos cómo es posible que estemos pagando prácticamente a 1,50 euros el precio del litro del diésel o el sin plomo cuando el petróleo no ha subido tanto". 

 

Por último, Fernando Móner ha reclamado al Ejecutivo que preside Pedro Sánchez que "deje de abusar de la presión fiscal sobre la gasolina y el diésel". "No es de recibo que tras dos crisis fortísimas que han sufrido las clases medias y trabajadoras paguemos más de un 60% de impuestos por cada litro de los combustibles, sobre todo cuando el bolsillo está siendo castigado no solo por el encarecimiento de los combustibles, sino también por el subidón del precio de la energía eléctrica y por la subida del gas".

 

Desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) aseguran que "de lo que no hay duda que esta subida, sumada a las últimas de la electricidad y el butano, suponen un duro golpe a las economías domésticas, sobre todo en las de los consumidores vulnerables".

Preguntados por qué debería hacer el Gobierno, desde la OCU responden: "Entendemos que la subida en sí se debe al incremento notable del precio de la materia prima, que ha subido con gran rapidez desde noviembre. Sin embargo, sí es cierto que se deberían vigilar mucho más los movimientos de las compañías petroleras que tienden a retrasar y dilatar las bajadas, mientras que actúan con más celeridad en las subidas (efecto pluma y efecto cohete), así como intensificar las medidas liberalizadoras del sector porque se ha demostrado que las grandes compañías son las que, de forma sistemática, tienen los precios más altos del mercado".

En comparación con julio, la gasolina cuesta un 1,8% más y el gasóleo un 1,28%, mientras que si se analizan los precios de ambos carburantes desde que comenzó el año, la gasolina y el gasóleo suben un 19,6% y un 18,7% respectivamente.

Repostar en gasolineras de supermercados o 'low cost' ahorra un 10%

 

Por su parte, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha llevado a cabo un estudio sobre los precios en las gasolineras de toda España. La principal conclusión es que es posible ahorrar hasta 250 euros eligiendo las gasolineras más baratas. No obstante, según recalcan desde la OCU, "esta tarea no resulta fácil, puesto que solo una de cada seis gasolineras tiene precios baratos".  

Para la realización de este estudio OCU ha analizado los precios de más de 10.000 gasolineras de toda España, entre los meses de febrero y mayo. Con los datos obtenidos ha calculado un índice con los precios medios de cada gasolinera en el periodo para cada tipo de combustible, lo que permite elaborar un índice para facilitar a los consumidores la comparación de precios entre las distintas gasolineras pertenecientes a cada cadena.

 

De los datos del estudio se desprende que las diferencias de precios entre diferentes cadenas son notables. Las cadenas Bonarea, GM OIL, Gas Expres, Petroprix y E. Leclerc son las más baratas.

Por el contrario, CEPSA, Repsol, BP e IDS, las cadenas con mayor implantación en España, son las más caras. Además, las diferencias entre ellas son mínimas.

En el caso del diésel, la diferencia entre Bonarea, la cadena más barata y la cadena más cara, IDS, es de media 21,5 céntimos por litro. En el caso de la gasolina de 95, la diferencia es de 20,2 céntimos. Estas diferencias suponen para un vehículo con un uso y consumo estándar, una diferencia de más de 250 euros para ambos combustibles, por el menor consumo del diésel y el mayor precio de la gasolina.

Las provincias más baratas y las más caras
El estudio de OCU también permite elaborar un ranking de los precios del combustible por provincias. De los resultados se deduce que Almería, Lérida, Murcia, Valencia, Teruel, Zaragoza, Huesca, Soria y Navarra son las provincias de la península más baratas. Por el contrario, Baleares, Madrid y Guipúzcoa son las más caras. Las zonas agrarias y las provincias por las que discurren grandes vías de comunicación son las que tienen precios más bajos.

 

Se trata de un claro oligopolio dominado por tres grandes empresas que tienen los precios más altos del mercado
El estudio de OCU, refleja la importante concentración que presenta en España el mercado de distribución de carburantes. "Se trata de un claro oligopolio dominado por tres grandes empresas que tienen, con diferencia, los precios más altos del mercado", denuncian.

La falta de competencia permite situaciones como la vivida en el último año, con un claro efecto pluma y cohete en los precios de los carburantes. Las gasolineras no trasladaron en su integridad la acusada bajada del precio del petróleo durante el confinamiento, y por el contrario desde el mes de noviembre los consumidores sufren de inmediato el incremento del precio de los carburantes, que va a provocar un sobrecoste anual de 250 euros en el caso del diésel y de 300 euros en el caso de las gasolinas.



El precio máximo histórico se registró en 2012

 

Pese al alza en el precio de los carburantes, estos se mantienen lejos de sus máximos históricos que alcanzaron la semana del 3 de septiembre de 2012, hace casi nueve años, cuando la gasolina costaba 1,522 y el gasóleo el 1,455 euros.


Así, la gasolina es ahora casi un 7% más barata que esa semana, mientras que el gasóleo cuesta cerca de un 12 % menos.

 

Fuente: https://www.20minutos.es/ 

Misión imposible: eliminar en 2035 la gasolina y el diésel

La UE quiere prohibir las ventas de vehículos de combustión, pero los fabricantes creen que aún son insustituibles y el uso exclusivo de tecnologías limpias requiere más tiempo

 

Los políticos y la industria a veces no van en la misma dirección. Uno de los ejemplos es la directriz recientemente presentada por la Comisión Europea para imponer en un corto plazo de tiempo la venta exclusiva de coches eléctricos por baterías o por el sistema de pila de combustible de hidrógeno en el año 2035. Lo malo de esta disposición es que se cierre la puerta a otro tipo de motorizaciones, como los motores de combustión interna movidos por gasolina y diésel que, al menos por el momento y a medio plazo, parecen insustituibles para muchos de sus trabajos.

El endurecimiento de la norma, que exigirá que coches nuevos y furgonetas reduzcan sus emisiones en un 65% a partir de 2030 y pasen a ser de cero emisiones en el año 2035 da al traste con los planes de la industria del motor, más centrada en conseguir estos objetivos en los años 2040 y 2050 respectivamente.

Porque, aunque de hecho la UE no prohíba la utilización de los motores de combustión interna, si la norma obliga a los fabricantes a reducir las emisiones de sus coches nuevos en un 65% y llegar a cero en el año 2035, con penas de fortísimas sanciones económicas, las marcas no podrán comercializar otros vehículos que no sean eléctricos o de pila de combustible. Paralelamente se anuncian nuevas normas fiscales para penalizar a los vehículos que usen combustibles fósiles, lo que desincentivará aún más la utilización del diésel y de la gasolina. Dentro de las disposiciones se contempla aumentar la proporción de energía renovable para las recargas eléctricas del 32% actual hasta el 40% antes de 2030, y la llamada ley de energías renovables revisará los objetivos para el uso de combustibles sostenibles en el transporte, la calefacción, la refrigeración, los edificios y la industria en general.

Ante todas estas medidas, los fabricantes argumentan que no se puede poner plazos al desarrollo de nuevas tecnologías, que requieren un proceso de investigación y desarrollo para su puesta en marcha con efectividad. Y algunos de los retos aún no están resueltos. El aumento de la autonomía de las baterías, el empleo de otros minerales para la construcción de las baterías que no sean escasos y puedan provocar costes excesivos o cuellos de botella a la industria, la puesta a punto de la pila de combustible y el abaratamiento de la producción de coches eléctricos son varios de los retos que es posible que estén resueltos en 2040 o 2050, pero que parece prematuro puedan solucionarse antes de 2035.

Este es uno de los grandes inconvenientes para el desarrollo de los automóviles de energías alternativas. Aunque la Unión Europea exigirá a los Estados miembros un plan para la instalación de puntos de recarga eléctrica cada 60 kilómetros y estaciones de suministro de hidrógeno para surtir a los coches de pila de combustible cada 150 kilómetros, el desarrollo de toda esa infraestructura no va a ser fácil, sobre todo en algunos países, como el nuestro, donde los planes de electrificación están muy retrasados. Con unos 8.300 puntos de recarga en funcionamiento actualmente, España tiene una penetración inferior a la media de la UE (4,9 frente a 28,3 puntos de recarga rápida por cada 100 km de carretera), donde el 40% se concentran en cuatro provincias. De aquí a 2040, para poder responder al futuro parque electrificado, España precisará multiplicar por 160 el número de puntos de recarga, incorporando más de 830.000 en 20 años.

Pero no sólo hay que ponerlos, sino además hay que conectar a los usuarios para saber cuándo pueden utilizarlos, si están libres u ocupados, poder programar sus viajes, etc... en definitiva, llevar en paralelo un desarrollo de las telecomunicaciones en un entorno en el que ya existen 75.000 millones de dispositivos conectados en el mundo, el futuro de la red de telecomunicaciones se enfoca hacia el 5G. España es uno de los países que cuenta con una de las mejores infraestructuras y tecnología para su despliegue. Sin embargo, en el ranking «Europe 5G readiness index» quedamos relegados a la 17ª posición, debido a un marco regulatorio más estricto y a una capacidad de innovación más limitada.

Rechazo del comprador

Otro inconveniente para el desarrollo de estas nuevas tecnologías es que, por el momento, los costes de producción de automóviles eléctricos y de pila de combustible son mucho más elevados que los que llevan motores de combustión interna, lo que provoca un rechazo de los consumidores y, por lo tanto, un retraso en los planes de implantación de los vehículos de energías alternativas. En efecto, la compra de un vehículo electrificado supone de media, una inversión inicial un 60% más elevada que la de un vehículo de combustión interna. Si bien bajo el principio del Coste Total de Propiedad (CTO) puede suponer para el consumidor español un ahorro de unos 20.000 euros en el plazo de ocho años, actualmente sólo el 7% de los españoles tiene interés real en comprar un vehículo eléctrico.

Por otra parte, está el problema de la autonomía actual de las baterías de esta generación. El 57% de los consumidores españoles señala, como principal obstáculo a la compra de un vehículo eléctrico, su percepción de falta de autonomía, aunque el 95% de los desplazamientos en España se encuentran dentro del rango de autonomía que hoy disponen los vehículos eléctricos. Pero la falta de infraestructura de recarga les impide programar un viaje de distancia media o larga, lo que hace a los eléctricos puros inoperantes para la mayoría de los usuarios y sólo útiles si disponen de dos coches o más en casa. Por ello, los híbridos enchufables suponen actualmente el 80% de las matriculaciones de coches nuevos con etiqueta Cero.

Por lo que se refiere a los vehículos comerciales, se apoyan en diversos niveles de hibridación y electrificación para acomodarse a las exigencias de las ciudades en la última milla. Y el «carsharing», que ya tiene 15 millones de usuarios en el mundo, cuenta con 400.000 en España. Madrid es la segunda ciudad de Europa con más coches compartidos circulando. Según las encuestas, cuatro de cada cinco «millennials» prefieren servicios de movilidad frente a comprar un vehículo..

En cualquier caso, no todos los fabricantes mundiales están abandonando sus proyectos de automóviles con motores de combustión interna, ya que Europa es sólo un pequeño mercado dentro del mundo, no comparable a otros grandes como China, EE UU o el conjunto de las ventas en África, Sudamérica, y grandes zonas de Asia como India. Territorios que no están sometidos a la normativa de la UE y que no tienen posibilidades de implantar infraestructuras de recarga, pero que necesitarán medios de transporte convencionales para su desarrollo económico.

 

Fuente: larazon.es - Autores: Carlos de Miguel / Fran Castro

 

El diésel subirá más de 10 céntimos por litro

 

Los objetivos climáticos fijados en la llamada agenda 2030 supondrán un encarecimiento de los combustibles fósiles, sobre todo el diésel.

Los objetivos son muy ambiciosos y actualmente los líderes de la UE discuten cómo alcanzarlos para 2030, fecha prevista para minimizar la emergencia climática que estamos viviendo.

Para ello se aborda el problema del cambio climático desde diferentes perspectivas con el fin de reducir las emisiones de CO2 (principales causantes de los llamados gases de efecto invernadero, GEI) al menos en un 55% para ese año en los países de Europa. Esta semana se ha dado un paso importante y la Comisión Europea acaba de presentar una serie de medidas muy concretas encaminadas a este fin.

Subida del precio del diésel
Tal y como publica El Economista se trata de 13 iniciativas englobadas bajo el enunciado Fit for 55 entre las que destacan las referentes a la fiscalidad energética que buscan lograr la tan ansiada descarbonización del transporte, es decir disminuir la dependencia de los combustibles fósiles.

En el caso del diésel el objetivo es que la tasa pase de los 330 euros por cada 1.000 litros que se aplican ahora hasta los 482 en 2033, es decir una subida del 46%.

Desde Europa se apuesta por cambios en la fiscalidad energética.
Hoy día en España los impuesto al diésel son 379 euros, por lo que la subida sería del 27%, traducido a porcentaje por litro se traduciría en unos 12 céntimos de incremento hasta 2033, solo por este concepto.

En el caso de la gasolina de los 359 euros que se pagan por los 1.000 litros se pasará en 2033 a 443, un 23,3% más

 

 

 

Fuente: eleconomista.es

El nuevo impuesto al diésel, ¿en vigor ya durante la primera mitad de 2022?

 

El Plan de Recuperación del Gobierno va a traer a España importantes fondos de ayuda europeos, pero también notables gastos entre la población española. Tal y como te contamos ayer, El Confidencial ha adelantado que el documento publicado ya por la Comisión Europea, y por el que otorga el visto buena a las medidas del Ejecutivo de Pedro Sánchez, incluye novedades respecto a nuevas tasas y pagos por uso.

Quizá el más importante será el que grave, probablemente ya en 2024, el uso y disfrute de la mayoría de carreteras estatales. El Gobierno, según este mismo texto, se habría comprometido ante Bruselas a perfilar el nuevo plan con el que financiará la conservación de las vías antes de que acabe junio de 2022. Casi 2 años después, si todo marcha según lo previsto, podría entrar en vigor.

Pero no será esta la única novedad que afectará a los automovilistas, desgraciadamente. Según cuentan estas mismas informaciones, el impuesto al diésel o, mejor dicho, la eliminación de su bonificación de la que disfrutaba hasta ahora para equiparar su precio realmente con la gasolina, también podría ser una realidad y entrar en vigor antes de que arranque el mes de julio del 2022. Es decir, la Operación Verano del año que viene se estrenaría con una subida de precios.

Estas nuevas medidas contempladas por el Gobierno de España estarían ya contempladas y detalladas en un anexo del Plan de Recuperación publicado por Bruselas, en el que el Ejecutivo de Pedro Sánchez señala unos hitos temporales que se comprometen a cumplir para que los fondos de ayuda lleguen de manera escalonada, tras la revisión de que los acuerdos se cumplen.

 

Así, en la reforma 4 (C28.R4), titulada “Reforma de medidas fiscales para contribuir a la transición ecológica”, el documento anunciado por El Confidencial desglosaría una serie de medidas a cumplir, entre las que se incluyen “impuestos o pagos relacionados con la movilidad, como los peajes en carreteras y los impuestos de registro de vehículos”.

“La implementación de estas medidas debe estar completada para el 30 de junio de 2022”, concluye el documento. El Gobierno ya ha anunciado, tanto fuera como dentro de este plan, que entre sus objetivos para la transición ecológica figuran aspectos como “la revisión de los subsidios a los combustibles fósiles”.

A falta de que se concrete más una medida que lleva meses detallandose (hay que recordar que originariamente el Gobierno la quería incluir en los Presupuestos Generales del Estado, pero en la negociación se vio al final obligado a retirarla), el Ejecutivo siempre ha filtrado que su objetivo consistía en elevar en 3,8 céntimos el litro de gasóleo A. Veremos finalmente si termina por aprobarse y cómo

Los precios del petróleo podrían superar los 100 dólares el barril "muy fácilmente"

Los precios del petróleo podrían “muy fácilmente” alcanzar los 100 dólares el barril tras las fallidas conversaciones de la OPEP +, ha apuntado este martes el exsecretario de Energía de Estados Unidos, Dan Brouillette, tal y como recoge la CNBC.

"Es muy fácil ver que el petróleo alcance los 100 dólares el barril o incluso un precio más alto”, ha añadido. Pero también es “igualmente posible” que los precios colapsen. “Si no hay ningún acuerdo sobre la producción, y los países tienden a ir y hacer sus propias cosas, o hacer su propia producción, podría haber un colapso de los precios del petróleo”, ha zanjado Brouillette.

 

La OPEP y sus aliados, denominados colectivamente OPEP +, fracasaron dos veces la semana pasada en llegar a un acuerdo sobre la producción de petróleo. El lunes 5 de julio, otro intento de reanudar las conversaciones fracasó y las discusiones se pospusieron indefinidamente.

 

La alianza energética, que incluye a Rusia, ha buscado aumentar la oferta en 400.000 barriles por día de agosto a diciembre de 2021, y ha propuesto extender la duración de los recortes hasta finales de 2022. El año pasado, para hacer frente a la menor demanda debido a la pandemia, OPEP + había acordado frenar la producción en casi 10 millones de barriles por día desde mayo de 2020 hasta fines de abril de 2022.

Los Emiratos Árabes Unidos habían indicado que, si bien apoyaban la propuesta de aumentar la oferta, se oponían a los términos de la prórroga.

Los precios se han disparado a máximos de tres años tras el colapso de las conversaciones. El crudo estadounidense ha superado los 76 dólares por barril y el índice de referencia internacional Brent ha superado los 77 dólares por barril. Así, "los precios del petróleo que superan los 100 dólares van a destruir la demanda", ha advertido el experto en petróleo Dan Yergin.

“Creo que los países reconocen que el barril de petróleo de 100 dólares no les beneficiaría”, ha apuntado Yergin, vicepresidente de IHS Markit, a Street Signs Asia de CNBC. “Verían que los gobiernos invierten más incentivos en los automóviles eléctricos y verían el impacto en la demanda”.

 

 

Noticia de: bolsamania.com

El Gobierno prepara un alza histórico a los impuestos sobre los carburantes

Penalizará al coche para recaudar 2.400 millones para su plan verde Sánchez quiere un 2050 "sin coches privados y con más bicicletas" Los impuestos suponen hasta un 54% del PVP en los combustibles.

 

El Gobierno ha doblado la apuesta sobre su programa para subir los impuestos a los carburantes. Moncloa ya estudiaba antes de la pandemia equiparar los precios de la gasolina y el diésel a través de gravar más los Impuestos Especiales (IIEE) del gasóleo. Sin embargo, la propuesta se paralizó durante la negociación de los Presupuestos Generales del Estado para este año. Ahora, el plan es subir los impuestos tanto al diésel como a la gasolina para equiparar los precios al de los países del entorno.

El polémico documento España 2050. Fundamentos y propuestas para una Estrategia Nacional de Largo Plazo, presentado por Moncloa el pasado 20 de mayo, recoge una subida de los tipos impositivos sobre el consumo de diésel y de gasolina. Además, prevé la creación de un nuevo impuesto sobre el uso medio real del vehículo en sustitución de otras figuras fiscales actuales como el impuesto de matriculación.

La intención del Gobierno es acercar los precios de los combustibles al tipo impositivo medio de la gasolina en los ocho principales países de la Unión Europea, que se sitúa en torno a 20 céntimos de euro más cara por litro. Según el documento sobre 2050 de Moncloa, entonces habrá menos vehículos privados y más vehículos compartidos en las carreteras españolas, así como más bicicletas y más transporte público. "La movilidad se verá transformada por la difusión del automóvil eléctrico, que será cada vez más económico y competitivo y que constituirá el grueso del parque móvil español a mediados de siglo", indica el Gobierno.

 

Contra el diésel
El Ejecutivo quiere empezar la escalada impositiva por el diésel, después de décadas de estrategias impositivas dirigidas a promover la compra de esos vehículos y convencer a los conductores para adquirir motores de gasóleo. El resultado es que hoy, pese a todo, el diésel es, de media, 8 céntimos por litro más barato que la gasolina.

En contra de lo que muchos usuarios piensan, el producto es más caro. Un litro de diésel al por mayor cuesta unos 0,451 euros, mientras que un litro de gasolina se queda en los 0,407 euros. La diferencia está en los impuestos. La gasolina está gravada con un 16% más de impuestos hasta suponer el 54% del precio de venta al público (PVP). Por su parte, los impuestos se quedan en el 46% en el caso del precio final (PVP) del diésel.

Los últimos cálculos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) estiman que la equiparación de los impuestos entre el diésel y la gasolina supondría un aumento de la recaudación del Estado de 2.393 millones de euros anuales. La AIReF afirma que la diferencia impositiva sí ha alcanzado su objetivo de fomentar el gasóleo en las últimas décadas. Según sus cálculos, la equiparación entre ambos carburantes desencadenaría una caída de la demanda del diésel del 5,7%, ya que su precio se elevaría un 7,72% respecto al actual.

Los anuncios del Gobierno en los últimos años sobre los IIEE en los carburantes han provocado una caída de los vehículos diésel en el parque móvil español. Entre 2010 y 2018, el número de vehículos privados registrados con motor diésel descendió más de 30 puntos porcentuales, al pasar de representar hace 10 años el 70% del total al apenas 40% en 2018. Sin embargo, el objetivo primordial de esta diferencia impositiva sigue siendo plenamente válido para el sector del transporte por carretera, ya que el combustible representa entre un 25% y un 30% de sus costes, así como que concentra hasta el 46% del Valor Añadido Bruto del conjunto del transporte, siendo también el principal consumidor de energía.

 

Así se establece el precio
Los carburantes son uno de los productos más intervenidos y gravados en España. En realidad el precio de la gasolina o el diésel en España no tiene relación directa con la cotización del barril de petróleo, según explican desde la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP). El precio final depende de las cotizaciones de la gasolina y el gasóleo en los mercados al por mayor de referencia. En el caso español, el Mediterráneo y Norte de Europa. Como estos mercados se mueven en dólares, el tipo de cambio euro/dólar también es un factor significativo.

Además, las cotizaciones internacionales son solo una parte del precio del surtidor. Hay gastos que prácticamente no varían, entre ellos los costes de producción, distribución y comercialización, donde se incluyen los márgenes del mayorista y el minorista.

El precio también se ve afectado por los impuestos y otros costes asociados, como el mantenimiento de las reservas estratégicas y la aportación al Fondo Nacional de Eficiencia Energética. En España, los combustibles líquidos derivados del petróleo están gravados con dos impuestos: el IVA y el Impuesto Especial de los Hidrocarburos (IEH). Estos son, en síntesis, los motivos por los que el precio de los combustibles no varía en la misma proporción que el precio del crudo Brent.

 

 

 

Fuente elEconomista

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