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Por qué los carburantes suben más de lo que deberían y cómo paliarlo en tu bolsillo

Alarma mundial. El precio del petróleo se dispara y desata toda una serie de incertidumbres en las principales economías occidentales, especialmente en las europeas. En las previsiones de crecimiento, en las balanzas fiscales nacionales, en la inflación, en la competitividad de las empresas, en el mercado laboral, en el consumo... Si la teoría del caos dice que el aleteo de una simple mariposa en un extremo del planeta puede provocar un tornado en el otro extremo, ¡qué ventoleras, vendavales, tornados y apocalipisis no provocarán tantas mariposas -o tantos dragones voladores- como las que se han puestos a batir las alas en torno al petróleo en pocas semanas!

Los aleteos son muchos: La decisión de Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, de abandonar unilateralmente el acuerdo nuclear con Irán, con el consiguiente impacto en la producción y exportación del crudo iraní. Los recortes de producción en el último año y medio de muchos de los principales países productores y exportadores. La casi desaparición del mercado internacional de uno de los grandes productores, Venezuela, paralizado por su grave crisis interna. El agravamiento de viejos conflictos en zonas petroleras como Siria, Libia o Irak. El aumento constante de la demanda por las altas previsiones de crecimiento económico -y del transporte internacional- en gran parte del planeta. El ambicioso plan de infraestructuras que está afrontando China... El aleteo que mezcla economía y política, sobre todo si quien lo hace es EE UU, suele provocar efectos laterales entre nosotros. "Cuando Estados Unidos aviva un conflicto en Oriente Medio, quien paga la factura en petróleo suele ser Europa".

¡Y tanto! El barril de petróleo brent, el más común de entre los de referencia en todo el mundo, y especialmente en Europa, estaba hace un año en torno a los 50 dólares, hace tres meses en torno a 65 y hoy anda en torno a los 80 dólares. Algunos expertos dicen que el precio puede cabecear en breve y volver a los 50 dólares, que sería su suelo, pero otros sostienen que seguirá creciendo y puede plantarse en los 100 dólares. ¿Ese sería su techo? O no.

Además de los efectos demoledores que estos precios actuales están provocando en la macroeconomía, y que se enumeraban antes, hay uno que ya se está notando en los bolsillos de la gente de la calle, o mejor dicho de la del coche, la carretera y las vías urbanas: el precio medio de la gasolina de 95 en España ya supera los 1,3 euros y el de los gasóleos los 1,2 euros. Una vez más, en los precios de los carburantes se cumplen entre nosotros los llamados efecto cohete (suben muy deprisa cuando la materia prima se encarece) y el efecto pluma (bajan muy despacio cuando el crudo baja).

En la fijación de precios del carburante en España no sólo pesan la geopolítica, los conflictos en zonas petroleras, el tipo de cambio (la relación entre el euro y el dólar), la especulación con los mercados de futuros o las decisiones de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo). También lo hace, y bastante, por las características de nuestro mercado interior. 

Nuestros precios antes de impuestos llevaban una década -desde que con la entrada en vigor del euro se podían comparar de modo homogéneo- por encima de la media europea. Había muchas barreras administrativas para abrir nuevas gasolineras y fomentar la competencia. Las tres grandes operadoras -Repsol, Cepsa y BP- con capacidad de refino y red propia de venta al público acaparaban el mercado y tenían precios notoriamente más altos que las gasolineras independientes y mucho más que las de los centros comerciales. Estas últimas, que en Francia habían logrado sumar hasta el 60% de las ventas y habían conseguido reducir los precios medios, en España apenas llegaban al 3%. Los márgenes brutos de los operadores eran aquí bastante más altos que en nuestro entorno europeo... La mano invisible del mercado, en fin, no acababa de funcionar entre nosotros.

Casi seis años después, la situación no ha mejorado, sino más bien lo contrario. Los precios están más altos de lo que deberían. Algunos datos. Los márgenes brutos que se llevan las gasolineras estaban en 2012 entre 11 y 14 céntimos por litro de carburante y ahora según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), heredera de la CNE, están entre 17 y 20 céntimos. España es el segundo país de toda Europa, solo superado por Dinamarca, con los precios medios antes de impuestos más caros en la gasolina de 95, y el sexto más caro en gasóleo. Las tres grandes operadoras siguen dominando el mercado y siendo más caras que las gasolineras independientes y que las de los centros comerciales.

¿Y se puede hacer algo? El Gobierno, introducir más estímulos a la competencia, y con más empeño y convicción que hasta ahora. El regulador -ahora la CNMC-, vigilar atentamente y abrir expedientes tan pronto como vea indicios suficientes para hacerlo. Y el consumidor, atender algunos consejos que dan quienes conocen bien el mercado por dentro. Entre ellos, estos:

-Anota los precios día a día de las dos o tres gasolineras en las que acostumbras a repostar, y cuando tengas unas cuantas semanas, mira si hay un día de la semana que suele ser el más barato. Hace unos años, la CNE detectó que las grandes petroleras bajaban por sistema los precios de sus productos los lunes... porque ese era el día en que la Comisión Europea tomaba las muestras de precios para las estadísticas de toda la UE. Les abrió un expediente y dejaron de hacerlo, pero en algunas redes aún se pueden encontrar días más baratos. Y en general encontrarás un día más caro: el viernes.

-Todas las gasolineras venden los mismos productos. La diferencia entre ellas está en los servicios de la instalación (tienda, cafetería, dispositivos de taller o de lavado...), no en la calidad de los productos.

-Si vas a hacer un viaje largo, dedica unos minutos a estudiarte en esta  web pública del Ministerio de Energía, los precios de las gasolineras que te vas a encontrar en tu ruta. Hallarás diferencias notables entre ellas. Verás también diferencias entre comunidades autónomas porque algunas tienen impuestos regionales que incrementan los precios. Una pista: según el informe de enero pasado de la CNMC, los precios medios más altos de gasolinas estaban en Asturias, A Coruña y Málaga, y los más bajos en Soria, Navarra y Segovia. En gasóleos, los más altos en Pontevedra, Lugo y A Coruña, y los más bajos en Soria, Navarra y Segovia.

-Por lo general, las gasolineras de carreteras secundarias son más baratas que las de autovías, las de autopistas y las de ciudad. Y las estaciones de autoservicio completo (no hay ni caja central, se paga directamente en el poste), las más baratas de todas.

-Por lo general, los precios más altos según los informes de la CNMC son los de las tres grandes operadoras: Repsol, Cepsa y BP. Son más baratos, en este orden, los de las redes independientes y sobre todo los de surtidores en centros comerciales y de cooperativas y los situados polígonos industriales.

-Reposta mejor por la mañana y con frío. Cuanto más frío hace, menor es el volumen que ocupa la misma cantidad de carburante, y te llevarás más por el mismo precio.

-Evita repostar los puentes y en las operaciones salida y retorno. Los precios suelen ser más caros que entre semana y en días normales.

Un último consejo que resume todos. Ya que la Administración está más preocupada por los efectos de la subida del petróleo en la macroeconomía, esmérate tú en paliar el impacto en tu propia microeconomía.

 

Fuente: Arsenio Escolar - ElDiario.es 

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