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La estrategia del shock y el pavor de la OPEP funciona con el petróleo, pero ahora llega lo difícil

 

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) acordó recortar la producción de crudo a mediados de diciembre de 2018. Un movimiento típico tras un desplome del precio del petróleo como el visto a finales del año pasado. Sin embargo, lo que no esperaba el mercado es que la OPEP cumpliese con esas restricciones en cuestión de semanas, con drásticos movimientos de los grandes exportadores y una continua caída de la producción en los países que habían sido liberados del acuerdo. La estrategia del shock y el pavor ha disparado el precio del 'oro negro' cerca de un 32% en lo que va de año, objetivo conseguido. No obstante, lo difícil llega ahora, la OPEP debe planificar la salida de unos recortes (si no quiere perder de forma permanente cuota de mercado) que podría coincidir con un incremento de la producción de shale oil en EEUU.

 

 

Los analistas de Goldman Sachs fueron los que acuñaron hace unos meses esta expresión del shock y el pavor para denominar a la estrategia del cártel, que tenía como objetivo impactar a los mercados implementando unos recortes sin vacilación, algo que pocas veces sucede cuando la OPEP quiere coordinar una reducción de la producción de crudo. Y es que siempre suele aparecer el típico gorrón o free rider que se hace el remolón a la hora de recortar para aprovecharse de las restricciones implementadas por el resto del cártel.

En un nuevo documento del banco estadounidense se asegura que esta estrategia es la que ha impulsado el precio del crudo, una tendencia que "persistirá durante el segundo trimestre de 2019: la estrategia del shock y el pavor con los recortes de la OPEP, junto la actividad económica global, las sanciones petroleras de EEUU y un crecimiento (moderado por ahora del shale oil) han causado el déficit de oferta en el mercado". También habría que añadir a estos factores la intensificación del conflicto militar en Libia, un productor importante. 

La OPEP redujo en 797.000 barriles diarios en enero, tras la disminución de 751.000 barriles por jornada que registró en diciembre, por lo que su nivel de producción se situó en los 30,806 millones de barriles por día, quedándose ya de esta manera a las puertas de cumplir con el pacto de recorte a la producción que entró en vigor el pasado 1 de enero. A día de hoy, los recortes de la OPEP y sus aliados han superado lo pactado tras reducir en uno 1,4 millones de barriles el bombeo por día, con Arabia Saudí recortando el doble de lo comprometido.

Los primeros recortes reales se pusieron en marcha en diciembre, un mes antes de que entrase en vigor el acuerdo firmado por los países exportadores y sus aliados en Viena. En enero se ha puesto en marcha la segunda fase que ha dejado la producción de la OPEP a unos cuantos de miles de barriles de cumplir con el objetivo pactado, lo que dejó a los inversores y traders de materias primas con la 'boca abierta'. La rapidez y el compromiso de países como Arabia Saudí han dado fuerza al precio de los futuros del petróleo. Por si esto fuera poco, el cártel ha cancelado la reunión de abril en la que se iba a debatir la extensión o no lo de los recortes, lo que supone una prolongación de facto de las restricciones hasta el mes de mayo por lo menos.

Los economistas de Goldman comentaban en febrero que "los países más fuertes de la OPEP estaban adoptando la estrategia del shock y del pavor, excediendo su compromiso con los recortes... la posibilidad de ver una disrupción en el mercado se ha incrementado con la fuerte caída de la producción en Venezuela, que se ha acelerado con la aprobación las sanciones de EEUU al país caribeño".

Shock y pavor (en inglés, Shock and awe) es una doctrina militar basada en el uso de poder abrumador, conciencia del campo de batalla dominante, maniobras dominantes y demostraciones espectaculares de fuerza para paralizar la percepción del adversario en el campo de batalla y destruir su voluntad de luchar. La OPEP ha implementado una estrategia similar que ha tenido cierto éxito a corto plazo.

Todo ello ha llevado de nuevo al crudo a presentar una estructura de backwardation, que es una clara señal de que la demanda inmediata de petróleo está rebasando a la oferta (déficit en el mercado al contado), lo que lleva al precio del petróleo físico o spot a niveles más elevados que los futuros.

Los expertos de Goldman creen que el precio del crudo podría llegar a superar los 72 dólares en el corto plazo, pero en la segunda mitad del año la situación podría cambiar. Las previsiones muestran una caída del precio del crudo hasta los 65,2 dólares en el tercer trimestre y hasta los 62 dólares en el cuarto trimestre del año. Para 2020 se prevé que el precio del Brent promedie unos 60 dólares por barril.

Desde Goldman creen que Arabia Saudí comenzará a incrementar su producción en la segunda parte del año para llevarla desde los 9,9 millones de barriles por día (mbd) de hoy hasta 10,3 mbd. "Esperamos que Emiratos Árabes Unidos y Kuwait continúen el camino de Arabia Saudí".

Además, tras la pausa de la producción en la Cuenca Pérmica de Texas durante el primer trimestre del año, la producción podría comenzar a repuntar ahora que los 'atascos' se han solucionado con la instalación de nuevos oleoductos para transportar el crudo.

 

 

Fuente: www.elconomista.es // Autor: Vicente Nieves

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